Más que una cara bonita

Hace 39 años, la empresa brasileña de cosméticos Natura decidió ir por la senda de la sostenibilidad, aplicando medidas en toda su cadena productiva, como uso de repuesto en sus productos, validación del ciclo de vida para los envases o utilización de materias primas vegetales. Pero el reto mayor se concretó en 2007, al proyectar una reducción del 33% en las emisiones de gases generados en sus procesos, desde la extracción de las materias primas hasta la fase de embalaje. Esto, para lograr un claro objetivo: ser una empresa de carbono neutro.

En Cajamar, una localidad ubicada en las afueras de Sao Paulo (Brasil) y en un boscoso terreno de eucaliptos y de “mata atlántica” nativa, hoy se emplaza una construcción que destaca por sus vidrios, aguas y piedras exteriores. Esta edificación corresponde a la industria de cosméticos Natura, que recibió este nombre precisamente porque su gestión de negocios pone énfasis en aprovechar lo mejor de la naturaleza para otorgar sus productos y servicios, a la vez que la cuida y respeta. Su enfoque ha sido claro desde su fundación, en 1969, cuando se levantó como una de las primeras empresas en el mundo en seguir un modelo de negocios de desarrollo sostenible, dando prioridad a la valorización de los activos de la biodiversidad.

Vale decir, tiene como objetivos principales promover un crecimiento que sea compatible con el desarrollo económico de la empresa, velar por el bienestar de las personas que la integran y luchar por el uso responsable de los recursos naturales. Si bien Natura lleva ya 39 años con el concepto de la sostenibilidad, no fue sino hasta el año pasado cuando pudo alcanzar la meta quizás más importante de la marca: ser una empresa de carbono neutro. Esto quiere decir que se están reduciendo las emisiones de gases que se generan en sus procesos, desde la extracción de las materias primas hasta la fase de embalaje. La meta no es menor, pues se pretende disminuirlas en 33 por ciento en los próximos cuatro años.

Historia de sostenibilidad

Si bien los costos de producción son mayores respecto de la forma “tradicional” de fabricación de productos similares, Natura ha tomado decisiones importantes en relación con el cuidado y respeto por el medio ambiente. Es así como en 1983 —año en que Naciones Unidas creó la Comisión del Medio Ambiente y Desarrollo— fomentó el uso de repuestos en sus productos, siendo pionera en esa materia, y en 2001 incorporó la validación del ciclo de vida para los envases, que se desarrolla desde el proceso de fabricación, pasando por la extracción de los recursos naturales, hasta su devolución en forma de residuos. Además, en 2005 dio un gran paso al sustituir los insumos de origen mineral y animal por materias primas vegetales en el desarrollo de los productos.

Mientras que, y como una forma de mantener informados a los consumidores y de fomentar el uso responsable de los recursos, hace poco más de un año rotuló en los envases la tabla medioambiental, que estipula la composición de los productos. Carbono neutro La decisión de convertirse en una empresa de carbono neutro está en consonancia con su histórico compromiso para con el desarrollo sostenible. Esta responsabilidad se vio enfatizada por su preocupación respecto de los gases de efecto invernadero (GEIs), que se concretó en un hecho claro: decidieron neutralizar sus emisiones a partir de 2007. Este compromiso es el resultado de un proceso previo que se formalizó a comienzos de 2006, al crear el Sistema Natura de Gases del Efecto Invernadero, una red compuesta por colaboradores de diferentes áreas de la empresa.

Desde entonces, se creó un modelo de administración capaz de enfrentar el problema de las emisiones de GEIs para posibilitar un compromiso de neutralización de emisiones más expansivo, que involucra a toda la cadena de negocios. Para lograrlo, se realizó, en primer lugar, un inventario para saber el volumen de sus emisiones. Tal inventario de emisiones de GEI, con base en los estándares del Greenhouse Gas Protocol Initiative y con uso de la norma ISO 14064-1, arrojó que en el año 2007, las emisiones indirectas relacionadas con las materias primas de ingredientes y embalajes eran inicialmente de unas 183.600 toneladas de CO2e (gas carbónico equivalente), que fueron recalculadas en 179.600 toneladas de CO2e por las mejorías implementadas en el inventario.

Todos estos datos fueron verificados por Det Norske Veritas (DNV). Lo segundo, y luego del aprendizaje sobre los GEIs, fue que la empresa decidió empeñarse en reducir las emisiones, y no sólo “compensarlas”; vale decir, no limitarse a comprar créditos de carbono en el mercado o sólo implementar perfeccionamientos en los procesos internos para reducir las emisiones causadas en forma directa por sus gases. Es por eso que optaron por asumir la responsabilidad de todas las emisiones que su operación produce a lo largo de toda la cadena logística, para obtener un beneficio socioambiental mayor; proyectaron, así, una reducción de 33% de las emisiones relativas de GEIs, en el plazo de cinco años, pero actuando en todas las etapas del ciclo del carbono: la extracción de materias primas, la extracción de materiales de embalaje, el trabajo de los proveedores directos, los procesos internos, el transporte, y la eliminación de productos y embalajes.

La medida arrojó buenos resultados, pues en 2007 se logró una reducción de 7% y una disminución de 4,40 a 4,09 kg de CO2e/kg por kilo de producto. Además, pensando en el largo plazo, se crearon seis grupos internos integrados por colaboradores de diversas áreas, quienes tienen la misión de identificar nuevas oportunidades de reducción. Y en tercer lugar, que las emisiones que no puedan ser reducidas se compensen mediante proyectos que reduzcan o secuestren el equivalente de CO2 emitido por la empresa. En 2007, por ejemplo, se realizó un trabajo de prospección para encontrar colaboradores verdaderamente responsables en cuanto a proyectos de reducción de GEIs.

Para ello se optó por instituciones dotadas de compromisos socioambientales efectivos, que pudieran ser monitoreados, que permitieran la generación de ingresos, la conservación de la biodiversidad, el uso sustentable de los recursos hídricos, y que tuviesen perfil innovador. El resultado del proceso se tradujo en alianzas con asociaciones que cuentan con proyectos agroforestales y de reforestación (que compensarán 54% de sus emisiones), y también de acciones de energía renovable (que compensarán 46% de sus emisiones). Para hacer de la neutralización un proceso continuo, la empresa decidió, según una publicación del 5 de junio de 2008, informar anualmente las condiciones para la selección de proyectos de neutralización. Con estas tres etapas que van en pos de lograr ser una empresa de carbono neutro, más su larga historia de sostenibilidad, Natura ha asumido un fuerte compromiso medioambiental y social al implementar un modelo de negocios que responde a las crisis ambientales y al inevitable cambio en los estándares de consumo y producción en un presente que debe buscar diferenciaciones para un mejor y más responsable futuro.

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